En todas las relaciones que tenemos en nuestra vida dejamos una huella de nosotros mismos pero, no somos la única persona de la relación sino que el otro también deja su grano de arena en todo lo que sucede y está pasando en la relación.
Es más, nos haremos de espejo del otro: el otro reflejará y agrandará nuestros miedos, inseguridades, nuestros deseos… y también lo que nosotros pensamos de nosotros mismos.